El armario de una temporada
Enseñar cuatro siluetas de una misma colección en cinco segundos sustituye a cuatro fotos que nadie mira hasta el final. Es el uso que mejor paga este efecto.
Tu selfie entra en dos nodos Wan 3.0 donde caminas mientras la ropa cambia a cada paso, sin corte. Flujo visible aquí, sin cuenta.
Workflow real, resultados reales. Muévete y haz zoom libremente.
Usar este workflowEl flujo real: el selfie conectado como referencia a dos nodos Wan 3.0, un desfile por nodo. Los dos vídeos son los de la demo, la misma cara bajo los ocho conjuntos.
En resumen
Caminas hacia el objetivo y en cada zancada la ropa cambia sobre ti sin que el plano corte. Es el efecto con más intención comercial de la familia: la moda y el viaje lo pagan, porque enseña un armario entero en cinco segundos.
La dificultad es justo la contraria a la de tu profesión del futuro. Allí había que bloquear la cara sin bloquear la ropa. Aquí la ropa tiene que cambiar y el plano tiene que sostenerse igualmente como una sola toma. Por eso las dos consignas describen cada conjunto como una etapa del plano y exigen la toma única sin rodeos.
El bloqueo cubre la cara, el pelo y la barba, nunca la ropa, porque es la ropa la que desfila. Wan 3.0 mantiene ese bloqueo de un conjunto al siguiente, y eso es lo que hace legible el efecto. Los dos desfiles cuestan ciento veinte créditos.
Da un selfie nítido
Encuadrado de medio cuerpo, de frente, con luz de día. El modelo toma de ahí la cara, el pelo y la barba, y nada más: lo que lleves puesto en la foto da igual aquí.
Escribe los conjuntos en orden
Un conjunto por zancada, descrito por su tejido y su color. Cuatro conjuntos en cinco segundos es la cuenta justa: con seis, cada cambio pasa demasiado rápido para verse.
Exige la toma única
Un solo plano continuo, sin corte, sin encadenado, la ropa cambia de una zancada a la siguiente mientras él sigue caminando. Sin esa frase el modelo devuelve cuatro planos montados y el efecto se cae.
Camina hacia el objetivo, no de lado
El cambio se lee en el torso. Caminar cruzando el encuadre lo esconde tras el fondo, caminar de frente lo pone justo donde el ojo ya está mirando.
El mismo canvas, ajustado a necesidades distintas: cada variante son dos o tres líneas de prompt que cambiar.
Enseñar cuatro siluetas de una misma colección en cinco segundos sustituye a cuatro fotos que nadie mira hasta el final. Es el uso que mejor paga este efecto.
Cuatro ciudades, cuatro conjuntos, una sola caminata. El itinerario se cuenta sin mapa ni rótulo, y el espectador entiende el trayecto antes de que acabe el plano.
El primer trabajo, la boda, el cambio de carrera: tres conjuntos seguidos sobre la misma cara cuentan un recorrido mejor que una línea de texto en un perfil.
Un asesor de imagen enseña el camino en vez de dos fotos puestas una al lado de la otra. La caminata continua le da al cambio una dirección que el díptico no da.
La misma persona con ropa de obra, luego con bata y luego con traje dice lo que hace una empresa de servicios sin enumerar sus oficios en una lista.
Si lo que debe cambiar es la profesión y no solo la ropa, tu profesión del futuro compone el decorado completo a tu alrededor en vez de un desfile.
Sin la frase que impone un solo plano continuo, el modelo entrega cuatro planos montados. El cambio instantáneo es todo el interés y muere en el primer encadenado.
En cinco segundos cada conjunto aguanta menos de un segundo y el espectador no ve ninguno. Cuatro es la cuenta justa, y dos planos valen más que un plano sobrecargado.
El cambio se lee en el torso. Cruzar el encuadre lo esconde tras el fondo y el efecto se pierde justo en el momento en que debería golpear.
El bloqueo pasa por la foto, no por las palabras. Describir rasgos hace que el modelo reconstruya una cara, y el parecido se pierde de un conjunto a otro.
Cuatro en un plano de cinco segundos es lo cómodo. Más allá, cada conjunto aguanta menos de un segundo en pantalla y el espectador no lo ve. Para enseñar ocho, haz dos planos y únelos con el nodo Montaje.
Las dos variantes responden distinto: la primera mantiene la misma calle y cambia la estación, la segunda cambia de ciudad con cada conjunto. Cambiar el decorado refuerza el efecto, mantenerlo pone la ropa por delante.
Para enseñar siluetas, sí. Para enseñar una prenda concreta que vendes, no: el modelo inventa la ropa a partir de tu descripción, no reproduce una prenda existente. Para eso, el probador virtual es el flujo adecuado.
Ciento veinte créditos, sesenta por vídeo de cinco segundos en 720p con sonido. Relanzar un solo desfile tras cambiar los conjuntos cuesta solo sesenta créditos.
En los dos planos de la demo es la misma cara, la misma barba y el mismo pelo, de la camiseta al traje. Aguanta mejor en plano general que en primerísimo plano, como siempre con una referencia.
Sí, y es justo la primera variante: la calle no cambia, solo se mueve la estación a tu alrededor. Mantener el decorado pone la ropa por delante, cambiar de ciudad pone el viaje por delante.
Sí, el nodo Montaje los junta en el navegador, sin programa y sin crédito extra. Diez segundos con ocho conjuntos hacen un vídeo que se sostiene solo.
Para siluetas y ambiente, a menudo sí. Para vender una prenda concreta con su corte y su tejido reales, no: el modelo inventa la ropa, no fotografía la tuya.
El desfile de looks en vídeo con IA
Usar este workflowCuenta gratuita, sin tarjeta bancaria. El workflow se abre ya rellenado en tu canvas.