La apertura de un vídeo de viaje
Llegar desde el cielo a la ciudad en la que acabas de aterrizar sustituye al plano de aeropuerto que todo el mundo ha visto ya. Tres segundos de descenso y el espectador sabe dónde está.
Tu selfie entra en dos nodos Wan 3.0 que dejan caer la cámara desde la órbita hasta ti, sin un solo corte. Flujo visible aquí, sin cuenta.
Workflow real, resultados reales. Muévete y haz zoom libremente.
Usar este workflowEl flujo real: el selfie conectado como referencia a dos nodos Wan 3.0, un descenso por nodo. Los dos vídeos son los de la demo, la misma persona en el punto de llegada.
En resumen
Es el plano de apertura que comercios, bodas y vídeos de casa han empezado a usar en masa: la cámara sale de la órbita y cae, sin corte, hasta una persona que levanta la cabeza. Todo el efecto vive en esas dos palabras, sin corte.
Ahí está la trampa. Pide un zoom desde el espacio y el modelo te devuelve tres planos pegados: la órbita, la ciudad, la persona. El vértigo desaparece, porque el vértigo es la continuidad. Por eso las dos consignas de este flujo prohíben por escrito el corte, el encadenado y la pausa, y exigen una toma única en la que la escala no deja de cambiar.
La otra dificultad es que solo apareces en el último segundo. Hace falta un modelo capaz de sostener una cara de referencia en un plano donde esa cara todavía no existe: Wan 3.0 lo hace, y eso es lo que se midió antes de escribir esta página. Los dos descensos cuestan ciento veinte créditos.
Da un selfie nítido
Encuadrado de medio cuerpo, de frente, con luz de día. Es lo único que te pedimos, y sirve para el último tercio del plano, el que hace que te reconozcan.
Escribe el trayecto, no tu cara
La consigna describe la órbita, las nubes, la ciudad, la calle y el punto de llegada. En cuanto se describe una cara, el modelo la reconstruye en lugar de usar la tuya.
Prohíbe el corte con todas las letras
Un solo plano continuo, sin corte, sin encadenado, filmado como una toma única. Sin esa frase el modelo entrega un pase de diapositivas, y es el error más repetido en este efecto.
Genera los dos y cambia la llegada
Generar todo saca los dos descensos. Después cambia la calle por tu escaparate o tu azotea en la consigna y relanza solo ese nodo: el otro conserva su resultado.
El mismo canvas, ajustado a necesidades distintas: cada variante son dos o tres líneas de prompt que cambiar.
Llegar desde el cielo a la ciudad en la que acabas de aterrizar sustituye al plano de aeropuerto que todo el mundo ha visto ya. Tres segundos de descenso y el espectador sabe dónde está.
Caer desde la órbita hasta tu propia tienda le da a un negocio de barrio una apertura que nadie asocia a un negocio de barrio. Es el primer uso que paga de este efecto.
Bajar hasta el lugar de la fiesta y encontrar allí a los novios levantando la cabeza cuenta la dirección y la invitación en el mismo plano, sin una línea de texto.
Un descenso por oficina, y cada miembro del equipo aparece al llegar delante de su edificio. Montar los planos da un mapamundi vivo en treinta segundos.
Llegar desde el espacio hasta la casa de la infancia, la finca o la calle donde creciste le da a un relato personal una escala que la foto de archivo no tiene.
El mismo juego de escala ocurre a ras de suelo en convertirse en gigante, donde es la persona la que domina la calle en lugar de la cámara que cae sobre ella.
Es el error que mata el efecto. Sin prohibición explícita, el modelo monta tres planos seguidos y solo queda una sucesión banal de órbita, ciudad y persona.
Escribir el color de los ojos o la forma de la nariz hace que el modelo reconstruya una cara en lugar de usar la tuya. La foto habla de ti, la consigna habla del trayecto.
El modelo compone un lugar creíble, no lee un mapa. Pedir una calle concreta de una ciudad concreta devuelve un parecido, nunca tu calle al metro.
Pasar tres de los cinco segundos en el espacio no deja sitio para la llegada. El descenso tiene que acelerar: el cielo es una entrada, no el tema.
Porque la consigna no prohíbe el corte. A un modelo de vídeo le resulta cómodo contar el descenso con tres planos montados, más fácil que sostener una escala que cambia sin parar. La frase un solo plano continuo, sin corte, sin encadenado es lo que cambia el resultado.
Sí, es el principio: el plano dura cinco segundos y tú ocupas el último. Ahí es donde el efecto paga, porque el espectador acaba de atravesar la atmósfera para encontrarte.
Describes el lugar de llegada, no sus coordenadas: una calle estrecha, una azotea, un escaparate. El modelo compone un lugar creíble, no busca una dirección real en un mapa.
Ciento veinte créditos, sesenta por vídeo de cinco segundos en 720p con sonido. Relanzar un solo descenso tras cambiar la consigna cuesta solo sesenta créditos.
Porque no hay nada que animar: la escena todavía no existe. Una imagen de referencia le da al modelo tu cara para el final del plano mientras compone todo el descenso a su alrededor.
Sí, y es incluso la duración correcta: el efecto se apoya en la velocidad. Un plano más largo frena la caída y pierde el vértigo. Si quieres respirar al llegar, añade un segundo plano a ras de suelo.
Vertical 9:16 en 720p, el formato nativo de las redes. La guía de formato y resolución da los tamaños esperados red por red.
Sí, como en cualquier publicación: el flujo no cambia nada del derecho a la imagen. La demo usa la cara del fundador del sitio, con su acuerdo.
El zoom desde el espacio en vídeo con IA
Usar este workflowCuenta gratuita, sin tarjeta bancaria. El workflow se abre ya rellenado en tu canvas.